El Camino de Santiago

La noticia del descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago en Compostela a principios del siglo IX traspasa las fronteras de los pequeños reinos hispanos y se difunde por toda Europa. Primero cientos y luego miles de cristianos se dirigen a la tumba del Apóstol en peregrinación, convirtiendo al Camino de Santiago en espina dorsal de Europa. Los reyes hispanos, además, apoyan con firmeza esta ruta, que moderniza y repuebla sus reconquistados territorios. La peregrinación se multiplica entre los siglos X y XIII para ir decayendo lentamente. Tras un largo período de ostracismo, el Camino de Santiago ha vuelto a resurgir con fuerza en las últimas décadas del siglo XX gracias al impulso de amantes del mundo jacobeo, del asociaciones y cofradías jacobeas, de administraciones públicas y de la Iglesia. ¿Qué hace que las personas del siglo XXI abandonen sus comodidades para ir a un camino de peregrinación? ¿Qué tiene el Camino de Santiago para que sea una de las cosas que hay que hacer una vez en la vida? Puedes preguntar a peregrinos, pero lo mejor es que vengas al Camino y lo vivas tú mismo.

Caminos Francés y Aragonés

Camino de Santiago Francés y Camino de Santiago Aragonés.
Camino de Santiago Francés (en amarillo) y Camino de Santiago Aragonés (en naranja).

Hay tantas definiciones del Camino de Santiago como peregrino pero, de manera sucinta, el Camino de Santiago es el recorrido que realizan los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela para visitar la tumba del Apóstol Santiago. Los caminos conocidos como Francés y Aragonés son las rutas que seguían los peregrinos que atravesaban los Pirineos entrando en España por Roncesvalles o por Somport y, juntándose en Puente la Reina, caminaban hacia el Oeste hasta Santiago. Hoy está reconocido como Bien Mundial de la UNESCO y como Itinerario Cultural Europeo. Hay, por tanto, una ruta oficial, señalizada hasta la saciedad con flechas amarillas y todo tipo de señales, sin pérdida en ningún cruce de sus casi ochocientos kilómetros. En esta guía, no obstante, se sugieren variantes, puesto que el peregrino medieval no seguía por un camino concreto sino por donde era más adecuado en cada momento, algo que nos parece que debe renovarse frente a seguir un trazado único y concreto. El recorrido es suave, salvo al entrar en España cruzando los Pirineos y en un par de etapas en la provincia de León. En esta guía se sugiere realizar a pie el Camino Francés en 33 jornadas y la variante aragonesa en 6 etapas.

Camino del Baztán

Camino de Santiago del Baztán.
Camino de Santiago del Baztán (en amarillo).

El Camino de Santiago de Baztán sigue una entrada al reino de Navarra alternativa en el siglo XII a la más utilizada por Roncesvalles. Recoge fundamentalmente el flujo de peregrinos que llegaban a Bayona, ya fuera vía marítima o por tierra. El cruce montañoso es, además, más suave. Pasa por verdes tierras (con altas probabilidades de lluvia y barro) y con dos hitos monumentales e históricos: el monasterio de Urdax y el monasterio de Belate, éste último hoy sin uso. Además, por el puerto de Belate podremos comprobar como estamos recorriendo en algunos tramos la antigua calzada romana que unía Pompaelo (Pamplona) con Oiasso (Irún). Ambas rutas, Camino Francés y Baztán, se unen en la Trinidad de Arre, poco antes de Pamplona. Son en total 102 kilómetros (106 hasta Pamplona) planificados aquí en 6 tranquilas etapas pero que pueden hacerse a pie en 5 o incluso en 4.

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